martes, 6 de diciembre de 2011

EL TESTIMONIO COMO ALTERNATIVA (M. Max Neef)

Durante mis años de peregrinación me fui desarrollando lentamente hasta llegar a ser lo que llamo un "economista descalzo". Descubrí a los «invisibles», viví y trabajé durante años en su medio y me di cuenta de cuán lamentablemente inadecuada resultaba mi disciplina cuando debía interpretar la realidad «invisible». . Lo que había interpretado anteriormente como una evolución de la economía, resultó ser evolución sólo de palabras. Contábamos con un vocabulario más rico pero en lo concerniente a los sectores invisibles, sólo a eso se limitaba el alcance de la evolución. La miseria y el abandono continuaban siendo obscenos, a pesar de la insistencia en palabras y conceptos puestos de moda tales como «justicia social» y «participación».




El hecho de que muchos acuerdos estén redactados en «terminología progresista» y concebidos para propiciar la «participación» y la «justicia social», muy rara vez representa las verdaderas intenciones de los que detentan el poder. Es un ritual, aprobado internacionalmente, y por ende, observado con fidelidad. El lenguaje se torna ecléctico en un esfuerzo por reconciliar posiciones irreconciliables.

Los sistemas nacionales de desarrollo suelen suponer erradamente que un país es una unidad homogénea, y en consecuencia, generan desequilibrios regionales, serios y perjudiciales. Más aún: representan los intereses de la clase o grupo dominante. Por ende, los procesos de desarrollo regional diversificados sólo pueden darse como consecuencia de la redistribución y descentralización del poder, perspectiva poco probable. Lo que es más, aunque es posible fortalecer la participación a nivel local, esto nunca significará una participación más destacada de estos mismos grupos, a nivel nacional. La situación se torna paradójica: no hay manera válida y eficaz de promover el bienestar humano y la justicia social si no es a través de una participación real. Sin embargo, tal como acentúa MarshallWolfe, «en la práctica, dicha participación sigue siendo esquiva y efímera, tanto para las estrategias de desarrollo dominadas por el Estado, como para los contra-movilizadores revolucionarios»

He llegado a una etapa de mi vida en que tengo muchas más preguntas que respuestas. Pero las pocas respuestas que me quedan han demostrado ser útiles. Por ejemplo, sé que esperar soluciones grandiosas emanadas de la cumbre no sólo es contraproducente sino que me convierte en cómplice pasivo de una situación que rechazo. Al mismo tiempo sé que uno debe hacer lo que es capaz de hacer. Por poco que esto sea, es al menos el testimonio humano, y los testimonios humanos, siempre que no estén fundados en la codicia o en la ambición personal del poder, pueden lograr efectos positivos inesperados.

He dejado muy en claro que mi inquietud personal es por los sectores invisibles que corresponden a más de la mitad de la población mundial. Ya no creo en «soluciones nacionales» o «estilos nacionales». Ya no creo, para simplificar, en ninguna forma de gigantismo. Por ende, creo, como economista descalzo, en la acción local y en pequeñas dimensiones. Es sólo en esos entornos donde la creatividad humana y las identidades significativas pueden realmente aflorar y prosperar. ¿Y ahora qué? Mi respuesta es: Si los sistemas nacionales han aprendido a eludir a los pobres, los pobres tienen que aprender a eludir a los sistemas nacionales. Esto es lo que se puede y debe hacer a nivel local, según mi criterio. Pensar en pequeño y actuar en pequeño, pero en tantos lugares como sea posible. Todo lo que se puede realizar a nivel local debe realizarse a nivel local. Estimo que la vía debe partir desde la aldea, hacia un orden global.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿QUÉ DEBEMOS HACER ENTONCES? (M. Max Neef)

        Estimo que, considerando la crisis global que estamos viviendo, nos encontrarnos de nuevo frente «al inicio de la Utopía». La búsqueda de la Utopía no es sólo la búsqueda de una sociedad que sea posible, sino de una sociedad que sea, desde una perspectiva humanista, deseable. La noción de Utopía o de Eutopía, como prefiero llamarla, es rica porque trasciende los eclecticismos en derrumbe dentro de los cuales se realiza la actual búsqueda de soluciones. Las transacciones y las soluciones parciales ya no son útiles, son en realidad engañosas: contaminar o engañar a la gente un poco menos, no es equivalente a vivir un poco mejor o a morir un poco menos, así como un puente que cubre tres cuartas partes de un río, no nos ayuda a llegar a la otra orilla.




        El tipo de desarrollo en el cual creemos y que buscamos, supone un humanismo ecológico integral. Ninguno de los sistemas actuales lo proporciona, ni tiene la capacidad de corregirse a sí mismo (para poder proporcionarlo) sin perder su identidad. Y, puesto que no creo que ninguno de los sistemas actuales pretenda auto-eliminarse, he dejado de creer en el valor de cualquier medida correctiva. Ya no se trata de corregir lo existente, esa oportunidad se perdió hace mucho tiempo. Ya no se trata de agregar nuevas variables a los antiguos modelos mecanicistas. Se trata de rehacer muchas cosas partiendo de cero y de concebir posibilidades radicalmente diferentes. Se trata de comprender que si el papel de los humanos es el de establecer los valores, el papel de la naturaleza es el de establecer las reglas. El asunto radica en pasar de la mera explotación de la naturaleza y de los más pobres del mundo, a una integración e interdependencia creativas y orgánicas. Se trata de llevar los sectores «invisibles» a la primera plana de la vida y permitirles que finalmente se manifiesten y «hagan lo suyo». Se trata de una redistribución drástica del poder, por medio de la organización comunal horizontal. Se trata de pasar de un gigantismo destructivo a una pequeñez creativa. 

        Semejante sociedad eutópica que concibo inspirada en una filosofía política que yo identificaría (sólo para darle un nombre) como un «eco-anarquismo-humanista», consolida según mi criterio, muchas de las posibilidades para una adecuada solución del problema. Pero no puede haber nada definitivo ni permanente, incluso en este intento, porque frente a nosotros se extiende un futuro, más allá del futuro imaginable, que nos puede colocar frente a nuevas encrucijadas que nos obliguen a repensarlo y reconstruirlo todo de nuevo una vez más. Pero a estas alturas no podemos preocuparnos de inquietudes aún no concebidas. Tenemos más que suficiente con los desafíos que enfrentamos ahora. Debo declarar simplemente que no creo en ningún tipo de solución permanente. Todos los milenarismos han causado estragos. Mi proposición sólo se orienta a las condiciones actuales: la flexibilidad a largo plazo y la voluntad de cambios van implícitas en mi filosofía. 

        Mi filosofía es ecológica en el sentido de que se basa en la convicción de que los seres humanos, para realizarse, deben mantener una relación de interdependencia y no de competencia con la naturaleza y el resto de la humanidad. Igualmente supone que ésta sea una relación consciente, porque la perspectiva ecológica proyectada sobre el entorno proporciona analogías fértiles para un ordenamiento social. 

        Es una filosofía humanista porque sostiene que los humanos tienen conciencia de sí mismos y que realizan sus relaciones con la naturaleza y con otros seres humanos, por medio de la cultura. También sostiene que el equilibrio ecológico no debe ser entregado al automatismo, sino que debe quedar sujeto al conocimiento, voluntad y criterio humanos, en términos de una acción política consciente. 

        Finalmente es anarquista, no en el sentido vulgar, sino en la medida en que se basa en el concepto de que toda forma de concentración de poder (y todos los sistemas actuales nos llevan a ello) aliena a la gente de su entorno, natural y humano, y limita o anula su participación directa y sentido de responsabilidad, restringiendo su imaginación, información, comunicación, capacidad crítica y creatividad. Considero estas condiciones como esenciales para la realización de las dos condiciones anteriores: es decir, una conciencia ecológica respaldada por un comportamiento humanísticos.  No hay forma de humanismo que me parezca sensata sin una redistribución drástica del poder.

domingo, 16 de octubre de 2011

CUESTION DE MATICES


A menudo hay una distancia abismal entre postulados y posturas aparentemente semejantes, de la advertencia o ignorancia de estos matices depende mucho, muchísimo !!

Hoy, por ejemplo, estoy leyendo un libro de Tolstoi titulado "El Reino de Dios está entre vosotros", habla de la no-violencia cristiana en los términos de "no resistencia al mal", defendida por el movimiento americano de cristianos cuáqueros (grupo con miembros como James Dean, Joan Baez o Ben Kingsley), como búsqueda de revivir la experiencia de la Iglesia primitiva.

Hoy por hoy esta doctrina la defendemos muchos de los que participamos en el movimiento global por una democracia real, reiterando una y otra vez que se trata de protestas pacíficas. Sin embargo gran parte del movimiento procede de una tradición que históricamente ha ridiculizado y castigado este tipo de actitud ante el mal, definiéndola como infantil, conformista, resignadora y hasta colaboracionista. 

Lo de los matices viene a cuento de que, efectivamente una misma cuestión puede ser entendida y practicada de maneras MUY diferentes. Y la diferencia radica fundamentalmente en la intención interior de cada individuo. Se puede poner la otra mejilla pasivamente sólo porque hay que ser "buenos" y obedecer el mandato evangélico, o se puede poner entendiendo por qué se hace, buscando un efecto que es detener la espiral de mal en la propia carne y "acumular ascuas sobre la cabeza del enemigo". También se puede ejercer la violencia de dos formas diferentes, desde quien está movido por el instinto de autodefensa, y desde quien intencionadamente busca el dominio y el exterminio, incluso bajo el amparo del discurso del bien común. 

Resulta pues una paradoja, ya que puede ser que quien defiende el uso de la violencia en realidad tenga una actitud más conformista, resignada y colaboracionista que aquel que en su lucha acepta que hay que asumir golpes para poder hacerlos desaparecer. ya que al ejercer la violencia se perpetua la presencia de ésta y el mal persiste, incluso en un formato peor pues al quedar justificado se enquista y es más difícil de identificar y extirpar. 

Afortunadamente la historia nos devuelve a la historia, para que los juicios sean justos siendo más completos. Para que las ideas sean profundizadas y sacadas de sus estigmas, de sus comprensiones parciales y a menudo alentadas por intereses poco fiables y poco fieles, incluso a las propias corrientes a las que dicen apoyar, si es que no se quiere terminar defendiendo lo que antesdeayer se criticaba.

En definitiva, es vital permanecer en estado de alerta, aprender a leer entre líneas, a descubrir las intenciones y a preguntarse una y otra vez por lo mismo. El gran reto de la humanidad es seguir abriendo el infinito abanico de los colores y los tonos, atreverse a vivir purificándolo todo, dudando de todo y creyendo en todo. Y para esto hace falta, hoy más que nunca, aprender a estar SILENCIO, y reconciliarse con la LENTITUD de "procesar" todo en la mente y el corazón.




viernes, 14 de octubre de 2011

¿Y SI REGRESAMOS AL FUTURO?

          Estos días me he sentido lejos, muy LEJOS DE ESPERAR NADA BUENO, me he parado a observarme y me he visto lleno de conflictos, de rabias, de miedos . . . de VIOLENCIA por doquier aunque parezca exagerado llamarlo así, y CANSANCIO, mucho cansancio. Que si los matices de la convivencia conyugal, que si las saturaciones de la convivencia parental, que si la insufrible convivencia laboral, que si la virtual convivencia virtual, etc . . . me he descubierto "okupado"por infinitud de pequeños problemas, que si la distancia con ese, la desconfianza con aquel . . . todo esto en lo micro, pero luego está lo MACRO, que si la crisis financiera, la energética, la ambiental, la política, la ética . . . como podéis deducir necesito, para poder vivir entre tanto esfuerzo mental y emocional constante por cosas que SI importan, de una buena dosis de ALEGRIA y de ESPERANZA . . . ¡necesito una mirada positiva que sea más fuerte, que me sostenga, que me empuje, que me ayude!, y digo NECESITO sin complejos, y me río (más bien me compadezco) del que diga que no lo necesita.

          Algunos hechos y palabras venían a mi mente, 1° el hecho de la muerte como liberación, como la experiencia suma de "SOLTAR", de soltarlo todo. Estos días me influyó mucho un documental que echaron en LA 2 sobre una chica autista, mi pregunta era sencilla, sobre el sentido básico y fundamental de la vida ¿cuál es el factor común entre la existencia de ella y la mía? Intuyo que valen igual y sin embargo en la mía se podría decir que hay más "cosas", tal y como he expresado en el párrafo anterior. ¿será que muchas de esas "cosas" las vivo, siento y pienso en exceso? ¿será que tengo que aprender a "soltarlas" para ser merecedor y "gestor" de ellas?  Lo 2° fueron aquellas palabras de Jesús que dicen: "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados  que yo os aliviaré, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Llama la atención escuchar esa frase de alguien que pasó por donde pasó, pero muchos interrogantes se medio responden al observar CÓMO pasó por lo que pasó.

          A lo que voy, la desembocadura de mi meollo semanal ha llegado haciendo zapping. El otro día me encontré de sopetón con el clásico "Regreso al futuro", y de esta manera la divina providencia me ha regalado un poco de paz. La paz de quien apuesta sobre seguro. El libro del apocalipsis siempre se ha asociado a la catástrofe, al colapso, al caos, al juicio, a la muerte, a la condenación . . .  y pocas veces a todo lo contrario. Y sin embargo contiene joyas como esta: “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva . . . Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos, y ya no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor . . . He aquí, que yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21).   

          Siempre he pensado que cuando Marx catalogó la religión como el opio del pueblo, en en el fondo se estaba refiriendo a una forma concreta de vivirla, de la que él era testigo. No me puedo explicar que cualquiera que dedica su vida a luchar por la justicia, la verdad, y el amor, le pueda venir mal el hecho de que le digan que su emprendimiento tiene buen fin, que es un BIEN-AVENTURADO. No es mal consuelo pero ¿es sólo un consuelo?, desde luego es una cuestión de fe, pero sellada con la sangre "REAL" de muchos. Siempre he pensado que la religión no es "CREER EN" sino "CREER A", y todo depende de lo que diga y haga ese Alguien. Partir victorioso, pase lo que pase, se pase por donde se pase, se me antoja vital para poder vivir y sobrevivir en medio del torbellino constante, micro y macro, de nuestra existencia . . .  si es que se pretende SER algo en la vida, y HACER algo de provecho (abstenerse de comparar estas dos frases con los discursos "competentes", "serios" y "formales" de Rajoy).

          Espero no resultar demasiado "pastoral", pero es que cada vez tengo más claro que otro gallo nos cantaría si por un momento nos parásemos a pensar que, QUIZÁS EL IDEALISMO NOS DETERMINA, y que se va a realizar si o si, con o sin nosotros. Generalmente todos actuamos condicionados por el pasado, nuestro realismo siempre está provisto de cautelas porque pesan más las dificultades, las trabas, en definitiva el cortoplacismo, queremos la instauración de algo bueno ya, y por tanto lo rebajamos y negociamos para poder "ver" y "tocar". Pero pocas veces asumimos una actitud más ambiciosa, basada en la convicción de lo que el futuro nos deparará, y que sitúa en el nivel del absurdo muchas de nuestras actitudes y proyectos, debido a su carácter finito, irrelevante y superficial.

martes, 11 de octubre de 2011

¿PARADIGMA SISTÉMICO O HUMANO?

Nuestro modelo de convivencia está cimentado sobre el colonialismo, sobre guerras, invasiones, esclavitud, etc. No hay futuro sin un acto generalizado de arrepentimiento, para nuestro bien presente y futuro. Urge un reconocimiento de errores y condicionantes históricos para que no se enquisten como determinismos, y nos hagan enfrentarnos una y otra vez a la misma encrucijada, como caminando décadas en círculo por un desierto que se podría cruzar en una semana.

Bajo justificaciones “humanas”, más propias del instinto animal, se somete y explota lo humano y lo natural-material. Se habla de evolución, desarrollo y progreso cuando en realidad continúan prevaleciendo los mismos primitivos parámetros de conducta, que acaparan y someten el uso del ingenio, la voluntad y actividad humana, y también los sentimientos.

Urgen comunidades dispuestas a caminar en la dirección correcta sin mirar a los lados, con más aires de construcción que de confrontación, con denuncia pero sobretodo con anuncio, con renuncias y austeridad pero con más valoración y aprovechamiento de lo que se tiene y lo que se es, de lo que se puede que de lo que no se puede, aceptando los límites y descubriendo lo desconocido de lo conocido.

Esto ya no es solo deseable sino imprescindible, de hecho siempre lo ha sido pero cada vez se hace más evidente, porque cada vez resulta más vacía y dolorosa  la experiencia acumulada de materialismo y competencia, síntomas del miedo y el acomplejamiento, es decir, de la mentira.

El progreso es como la manzana prohibida. . . tremendas, atractivas y tentadoras posibilidades a cambio de dinamitar nuestra paz, nuestra esencia y nuestras esencias, y otras posibilidades mucho más satisfactorias por ser más acordes a nuestra naturaleza racional y espiritual, enormemente diferenciada y particular respecto de la simplemente animal, ¿es realmente un buen negocio, compensa tal cual lo hemos comprendido y aplicado? ¿Puede ser el dinero su factor regulador no estando provisto de juicio y conciencia? ¿Puede un ente inerte administrar lo humano, representar y medir sus bienes? . . . el futuro de la humanidad no puede descansar sobre la dimensión material del ser humano, aun siendo esta importante es la de menor valor.

¿ERA MANZANA PROHIBIDA O MANZANA PODRIDA?





miércoles, 21 de septiembre de 2011

ENCEFALOGRAMA PLANO

      En esa comedura de tarro imparable en la que afortunadamente ando cada día, ME SE viene últimamente a la cabeza o a lo que queda de ella, echarle las culpas de todo, ¿cómo no?, al pecado original. Y es que lo miremos por donde lo miremos, el gran problema que está a la raíz de nuestros males y sufrimientos, no es otro que: LA IDOLATRIA. Esa tendencia constante a idealizar personas, ideas y cosas. Esa tendencia constante a mentirnos a nosotros mismos creyendo haber alcanzado verdades y experiencias completas y seguras. Siempre nos puede el deseo de haber llegado al final, de haber encontrado la piedra filosofal, de haber dado con el kit de la cuestión. Y esto choca con nuestro verdadero yo, el que nos llama siempre a más, el insatisfecho, el buscador, el inconformista, el infinito, el eterno.

     Ambas identidades son complementarias, en realidad son la misma, pero generalmente vivimos ambas mal, porque las vivimos separadas. Lo pequeño y lo grande son dos caras de una misma moneda, y veamos la cara que veamos la otra también está ahí. Generalmente vivimos lo pequeño tan por encima, tan rápido, que tenemos que volver una y otra vez sobre ello como en una búsqueda dramática de alguien que no encuentra sus gafas y las tiene puestas. Nuestra necesidad de inmensidad se vuelca sobre la finitud por no haber sabido trascenderla. No ver la auténtica grandeza de la amplísima existencia conduce, paradójicamente, a múltiples idolatrías que versan sobre ella. El caso es que no nos podemos desdecir de nuestro instinto de eternidad. El gran error del ser humano, también del creyente, está en divinizar lo finito, negándose a sí mismo ya que existe por y para la infinitud. En este punto le agradezco a Darwin su aporte sobre la evolución, ya que si el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, esta teoría nos ayuda a los creyentes a descubrir un Dios que se puede considerar también como evolución, por ser infinito, por ser RELACION. De lo contrario los cristianos terminamos por hacer a ese Dios a nuestra imagen y semejanza

     ¡Vaya lío verdad! me parece a mí que nuestra dimensión incompleta, que nos da tantos problemas, tanto individuales como comunitarios, es también la que nos puede salvar si la sabemos encauzar. Es lo que nos hace estar y ser vivos, en movimiento, en crecimiento. La clave está en si la alimentamos de posibilidades acordes y dignas de su "apetito" (infinitud, dudas, preguntas, inquietud, apertura, diálogo, aprendizaje, humildad . . .) o si le damos "comida basura" (estabilidad, FANatismo, comodidad, seguridad, cortoplacismo . . .)

     Jesús de Nararet supo muy bien leer entre las líneas de nuestra "egoísta" humanidad, un ansia positiva,  propia de nuestra condición y naturaleza, que hay que saber seducir y llamar hacia otras "tierras" más fértiles y amplias, más interesantes que los secos pozos entre los que acampamos. Bien podríamos gastar nuestros esfuerzos en seguir caminando en vez de seguir cavando. Supo ver belleza en nuestro "código de barras", en el filósofo incansable Agustín, en el vividor Francisco, incluso en el criminal Pablo, la adúltera María o el capitalista Zaqueo.

     A Él le agradezco la resurrección, como sello de confianza y vía libre para el que quiera recorrer los caminos de la desinstalación, y dar rienda suelta a nuestro innegable, imparable e irrenunciable YO, sin tener que ahogarlo en charcos y espejismos: lemas, banderas, líderes, personajes, ideas, sentimientos, libros, películas, partidos, amores, desamores, etc . . . todos ellos medios que forman parte del fin, y que cada vez que los equivocamos con el fin los matamos y nos matamos en vida.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

FALSOS PROFETAS EN EL HORIZONTE

     Las revoluciones populares acabaron con los burgueses (no los trabajadores) apropiándose del "terreno" de los aristócratas, siendo si cabe más tiranos que aquellos y bajo apariencia social, formando una oligarquía de terratenientes mayor y peor que la de las multinacionales privadas capitalistas, por mucho que fueran miembros del "partido" . 


   Y no puedo hoy dejar de ver por todos lados, pequeños y medianos empresarios dándoselas de antisistema e indignados, pero siendo a su nivel quizá peores que cualquier multimillonario. Muchos de ellos echan pestes de los bancos, pero su situación es sólo debida a sus excesos y aires megalomaniacos de sangre azul, tratan peor a sus deudores de lo que son tratados por sus acreedores. Maltratan, humillan y se ríen de "sus" empleados mientras son incapaces de trabajar para nadie y con nadie, aunque hacen demostraciones puntuales creyéndose que cuela, pero el asentimiento general sólo procede de su propio cinismo que les viene de vuelta.


   Pánico me dan todos los falsos profetas que sólo ven en los cambios una oportunidad para pasar del segundo al primer plano, bajo el inocente apoyo de sus sufridores diarios. Son expertos en la mentira y la adaptación, camaleónicos por vocación y no por necesidad


"En las revoluciones hay dos clases de personas, las que las hacen y las que se aprovechan de ellas" (Napoleón)



domingo, 4 de septiembre de 2011

LO PEQUEÑO, LO INVISIBLE y EL MITO (M. Max Neef)



LO PEQUEÑO

Así como las olas toman su dimensión del volumen de agua que atraviesan, así los problemas sociales, ya sean de agitación, retardo económico, desempleo, inflación, crimen, terrorismo o guerra, tienen una escala que se ajusta a la dimensión de la sociedad que afligen.

Es así como incluso los problemas más graves son tan reducidos en una sociedad pequeña, que aquello que en una sociedad grande no puede ser resuelto ni por un genio, puede ser manejado en la primera por todos y cada uno de los que tengan una medida normal de sentido común.

Porque en la transparencia de sus estrechos límites nada puede quedar oculto a la visión natural. No existen los «invisibles», los anónimos actores de la Historia, las masas sobre cuyos hombros construyen los economistas, sociólogos e historiadores, sus preciosas abstracciones que se desvanecen mucho antes de tocar tierra y que sólo sirven para impresionar a los expertos en vez de mejorar las condiciones de aquellos que están llamados a ayudar.

Así como las formas de la vida submarina aparecen ante el buzo que se desliza entre bancos de coral y descubre que la vida al fondo del océano sobrepasa en variedad todo lo que pudieran imaginar nuestros novelistas de la era espacial. Sin embargo, si sigue bajando más aún, observará que las formas de vida se hacen nuevamente simples, revelando la unidad subyacente de todas las cosas e indicando en su análisis final que todo principio que se aplica en un campo podrá ser aplicado «mutatis mutandi» en millares de otros campos. Lo que tiene sentido en cualquier parte, es sentido común en todas partes. Y no hay principio con mayor sentido o más fundamental para el esquema de las cosas que lo pequeño. Por lo tanto, la persona capaz de ayudar en un problema aparentemente tan materialista como el desarrollo económico, es el filósofo, más que el mero especialista técnico.




LO INVISIBLE

La Historia es hecha por los historiadores y ningún acontecimiento se convierte en acontecimiento histórico a menos que un historiador lo declare como tal. Podemos afirmar que en nuestras lecturas de Historia faltaron aquellos «que sembraron y cosecharon los campos, derribaron bosques, abrieron caminos, construyeron palacios, castillos, fortalezas, ciudades y casas. De todos los que pagaron impuestos, mantuvieron a clérigos, ediles y funcionarios sólo hemos tenido visiones fugaces, aquí y allá. De todos aquellos ejércitos caídos por la Madre Patria en tierra extranjera nos faltan los soldados rasos, sus esposas que los esperaban en el hogar, toda la clase de los servidores, hombres y mujeres... los vagabundos desposeídos, los 'indefensos' que no tenían ni tierra ni hogar». Esta gente que integra las filas de aquellos «invisibles» a los ojos de la Historia es, paradójicamente, la misma gente que ha hecho posible la Historia «visible».

La economía es diseñada por los economistas. Ningún acontecimiento se convierte en acontecimiento económico a menos que calce con ciertas reglas establecidas por el economista. Como disciplina, la economía se ha convertido repentinamente en una de las materias más importantes de la actualidad. No habría nada de malo en ello si la importancia dada a la ciencia económica correspondiera realmente a su capacidad de interpretar y resolver los problemas que afectan a la Humanidad. Este no es el caso. Sus grandes abstracciones, tales como el P.N.B. (Producto Nacional Bruto), sistemas de precios, tasas de crecimiento, razón capital producto, movilidad de factores, acumulación de capital y otras, aunque reconocidas como importantes, son selectivas y discriminatorias cuando se refieren a la masa de los seres humanos.

A través de estas abstracciones la ciencia económica, en vez de convertirse en «disciplina abierta», se convierte en una especie de «club exclusivo». En realidad, el análisis económico sólo cubre a aquellos cuyas acciones y comportamiento están ajustados a lo que sus cuantificadores (tales como los mencionados) pueden medir. Tomando como ejemplo el P.N.B. lo que pueden medir son actividades que se generan a través del mercado, sin considerar si dichas actividades son productivas, improductivas o destructivas. El resultado de estas limitaciones es que las teorías económicas dominantes no asignan valor a las tareas realizadas a nivel doméstico o de subsistencia. En otras palabras, estas teorías son incapaces de incluir a los sectores más pobres del mundo o a la mayoría de las mujeres. Esto significa que casi la mitad de la población mundial —y más de la mitad de los habitantes del Tercer Mundo— resultan ser, en términos económicos, estadísticamente «invisibles».

Los sectores «invisibles» para la Historia son prácticamente los mismos que resultan «invisibles» para la Economía.





EL MITO

Estoy convencido de que la crisis total que nos amenaza a nosotros, a nuestro mundo e incluso a nuestra biósfera, no tiene su causa final en errores de planificación, ni en el alcance limitado de las teorías sociales, políticas y económicas, ni tampoco en las limitaciones de una u otra ideología. Todos estos elementos, aunque no exentos de responsabilidad, sólo son «causas eficientes» de la situación. La realidad cala mucho más hondo. Estimo que la «causa finalis» fluye de la esencia misma de nuestra cultura o de lo que, en otras palabras, podríamos llamar el «mito original» sobre el cual ha sido construida. 

Conforme a la Biblia el hombre y la mujer fueron creados al sexto día. El «mito original» adquiere el rol de ente normativo y por lo tanto generador de cultura, según el relato del acontecimiento en el Libro del Génesis. Después de completar su tarea de ese día: «... Dios los bendijo diciendo: Creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla». Yo creo que este mandato otorgó sanción divina, por lo menos dentro de la cultura Judeo-Cristiana-Musulmana, a lo que habría de convertirse en aspiraciones ilimitadas de expansión y conquista, que inevitablemente desembocaron en dominio, explotación y en el establecimiento de jerarquías de clase.

La problemática total desplegada ante nosotros, como un abanico que al abrirse revela más y más sorpresas debido a las novedades que encierra, no es sólo una crisis como tal, sino una realidad que exige una reformulación igualmente integral. La «crisis de los fundamentos» que a principios de siglo derribó gran parte de la matemática y mecánica clásicas, se aboca a fines de este siglo a derribar teorías económicas, filosóficas, políticas y sociales.  Por lo tanto ha llegado el momento de revisar las materias y las causas a partir de sus orígenes, sin considerar «a priori» que hay cosa alguna lo suficientemente sagrada como para que no se pueda cuestionar su validez.

Durante el período en que el Occidente (la rama cultural Judeo-Cristiana-Musulmana) estaba dominado fundamentalmente por el «mito original», el efecto del antropocentrismo no fue más allá de expresarse en términos de una mezcla de superstición e indiferencia. La naturaleza estaba ahí, para entregar sus frutos a los seres humanos o para actuar como un simple telón de fondo. Este largo período de indiferencia fue lentamente cediendo el paso a ataques conscientes en contra de la naturaleza, fenómeno que coincide con el inicio de lo que quisiera identificar como el periodo de las ideologías. 

El liberalismo, así como el conservantismo y socialismo, surgieron como alternativas para la sociedad humana. Sus diferencias frente a varios problemas fundamentales son bien conocidas, pero resulta más pertinente destacar los aspectos que tienen en común. En primer lugar, todos aceptan el crecimiento como indispensable, aunque difieren en cuanto a las formas y mecanismos más adecuados para la distribución de sus frutos. En segundo lugar, todos limitan sus inquietudes filosófico-políticas primarias a las relaciones de poder entre los hombres, a la vez que ignoran el poder directo que, tanto la naturaleza como la tecnología al nivel existencial, son capaces de ejercer en el destino de la humanidad. De hecho esto significa «ignorar dos de los tres factores básicos en el drama de la historia humana». En tercer lugar, todas cultivan una admiración ilimitada por la tecnología en cuanto instrumento para resolver problemas. Finalmente están de acuerdo en que uno de los medios inevitables para lograr un destino humano superior reside en el control y dominio de la naturaleza, para lo cual la tecnología representa de nuevo el arma principal. De esta manera, los mitos de Génesis y Prometeo se han fundido en una ecuación única.

Para que exista la tecnología se requiere tanto de los seres humanos como de la naturaleza. Es concebible que los humanos puedan abstraerse en gran medida de la tecnología para vivir, pero en cambio, no pueden desentenderse de la naturaleza. Por su parte la naturaleza no necesita ni de una ni de otros para cumplir con su programa evolutivo. No se debe quebrantar esta jerarquía orgánica si es que la evolución ha de progresar en condiciones de equilibrio dinámico. Se requiere una forma de integración en la que las reglas de interdependencia primen sobre las de la competencia.

Resumiendo, mientras el mito dominaba, los humanos no se aventuraron más allá de creer en él. Una vez descartado por la razón, el comportamiento humano se conformó a él más que nunca. El ataque a la naturaleza no se produjo mientras el «mito original» era ley, sino cuando dejó de serlo. Este es un hecho extraño pero verdadero que merece por sí mismo una investigación profunda y seria. En el principio fue el mito, y el mito solo. En seguida vino la razón y el hombre trató de usar la razón para justificar el mito. Después la razón triunfó sobre el mito y la razón gobernó sola. Y ahora  tenemos la sensación de que, el mito se está utilizando para justificar a la razón. Y esto resulta alarmante. ¿Qué nos espera más adelante? Me aterra pensar en el liberalismo corporativo actual aliado al mito original


Adán


Prometeo roba el fuego a los dioses para dárselo a los humanos


Fuente: La Economía Descalza (M. Max-Neef)

domingo, 21 de agosto de 2011

ENSEÑAR A DEJARSE ENSEÑAR


        En el primer post de mi primer blog, no puedo sino referirme al contraste tan grande que me produce ver, por un lado, a concejales del PP Y BILDU brindar, y por otro, a radicales católicos y laicistas insultarse y amenazarse. El movimiento por una Democracia Real (mal llamado 15M) ha pretendido desde su inicio dar una gran lección a todo tipo de apoderados e instituciones, lección de pluralidad, diálogo, respeto, y un maravilloso esfuerzo por buscar y encontrar consensos. Y ahora nos vemos ante el riesgo de caer en el mayor de los ridículos, al ser aleccionados por los polos más opuestos del país. Pues habrá que apechugar !!





       
        Y es que la primera lección del maestro debe ser la de quien se deja enseñar, porque es lo primero que tiene que hacer el alumno, y hay que enseñárselo en vez de imponerlo. Para dar lecciones hay que estar dispuesto a recibirlas. Eso si de verdad queremos que nos puedan, quieran y sepan escuchar. Porque eso es precisamente lo que queremos de ellos, que nos escuchen. 


NADA OCURRE POR CASUALIDAD.

¡BENDITO BRINDIS!



Asamblea #JMJ15M

LOS CARAS DE LA UNIDAD

     Escuchar al Papa pretendiendo identificar la presencia de Dios en la historia, con las "paredes" de la institución que dirige, me hace pensar que es lógico que se lo tenga que decir a chavales para que lo pueda decir. O a sus patrocinadores que para eso pagan, como quien contrata una "chacha" para que los niños no den el coñazo.

     Me pregunto seriamente si este gran teólogo ha leído la Biblia con la atención que se merece, ya que por todas partes, tanto en el AT como en el NT, Dios no para de decir al pueblo de Israel que puede sacar hijos suyos de debajo de las piedras, y que vendrán pueblos de toda la tierra a su mesa, mientras que a muchos de los suyos les dirá "no os conozco". No voy a ponerme a sacar más referencias al respecto porque son muchas, a no ser que alguien me lo pidiera.

     Comparto esta viñeta de "El Roto", ya que el patrimonio de la Iglesia no es más que el incómodo reflejo del apropiamiento espiritual que ejerce. 




     Es delito, y grave, utilizar el deseo y proyecto de Dios de que vivamos en paz y fraternidad, ¡¡ para reivindicar AUTORIDAD !! (autoridad que se gana con la vida y la libertad, y no sacramentalmente), y mucho menos llenarse la boca con una UNIDAD desprovista de justicia, equidad y democracia. Por mucho que le doy vueltas no le veo la diferencia con los conceptos de "Partido" y de anulación de la individualidad del Socialismo Estalinista, del Fascismo, o de la Corporatividad Empresarial Capitalista.

     La UNIDAD propuesta por Jesús, nada tiene que ver con eso, y a estas alturas casi todo el mundo lo sabe. Al igual que casi todo el mundo sabe que tras las llamadas de los partidos políticos, sindicatos, empresas, etc ... a AUNAR esfuerzos, SUMAR voluntades, y demás falacias melodiosas, se esconden direcciones dedocráticas e impermeables.