viernes, 14 de octubre de 2011

¿Y SI REGRESAMOS AL FUTURO?

          Estos días me he sentido lejos, muy LEJOS DE ESPERAR NADA BUENO, me he parado a observarme y me he visto lleno de conflictos, de rabias, de miedos . . . de VIOLENCIA por doquier aunque parezca exagerado llamarlo así, y CANSANCIO, mucho cansancio. Que si los matices de la convivencia conyugal, que si las saturaciones de la convivencia parental, que si la insufrible convivencia laboral, que si la virtual convivencia virtual, etc . . . me he descubierto "okupado"por infinitud de pequeños problemas, que si la distancia con ese, la desconfianza con aquel . . . todo esto en lo micro, pero luego está lo MACRO, que si la crisis financiera, la energética, la ambiental, la política, la ética . . . como podéis deducir necesito, para poder vivir entre tanto esfuerzo mental y emocional constante por cosas que SI importan, de una buena dosis de ALEGRIA y de ESPERANZA . . . ¡necesito una mirada positiva que sea más fuerte, que me sostenga, que me empuje, que me ayude!, y digo NECESITO sin complejos, y me río (más bien me compadezco) del que diga que no lo necesita.

          Algunos hechos y palabras venían a mi mente, 1° el hecho de la muerte como liberación, como la experiencia suma de "SOLTAR", de soltarlo todo. Estos días me influyó mucho un documental que echaron en LA 2 sobre una chica autista, mi pregunta era sencilla, sobre el sentido básico y fundamental de la vida ¿cuál es el factor común entre la existencia de ella y la mía? Intuyo que valen igual y sin embargo en la mía se podría decir que hay más "cosas", tal y como he expresado en el párrafo anterior. ¿será que muchas de esas "cosas" las vivo, siento y pienso en exceso? ¿será que tengo que aprender a "soltarlas" para ser merecedor y "gestor" de ellas?  Lo 2° fueron aquellas palabras de Jesús que dicen: "Venid a mí los que estáis cansados y agobiados  que yo os aliviaré, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Llama la atención escuchar esa frase de alguien que pasó por donde pasó, pero muchos interrogantes se medio responden al observar CÓMO pasó por lo que pasó.

          A lo que voy, la desembocadura de mi meollo semanal ha llegado haciendo zapping. El otro día me encontré de sopetón con el clásico "Regreso al futuro", y de esta manera la divina providencia me ha regalado un poco de paz. La paz de quien apuesta sobre seguro. El libro del apocalipsis siempre se ha asociado a la catástrofe, al colapso, al caos, al juicio, a la muerte, a la condenación . . .  y pocas veces a todo lo contrario. Y sin embargo contiene joyas como esta: “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva . . . Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos, y ya no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor . . . He aquí, que yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21).   

          Siempre he pensado que cuando Marx catalogó la religión como el opio del pueblo, en en el fondo se estaba refiriendo a una forma concreta de vivirla, de la que él era testigo. No me puedo explicar que cualquiera que dedica su vida a luchar por la justicia, la verdad, y el amor, le pueda venir mal el hecho de que le digan que su emprendimiento tiene buen fin, que es un BIEN-AVENTURADO. No es mal consuelo pero ¿es sólo un consuelo?, desde luego es una cuestión de fe, pero sellada con la sangre "REAL" de muchos. Siempre he pensado que la religión no es "CREER EN" sino "CREER A", y todo depende de lo que diga y haga ese Alguien. Partir victorioso, pase lo que pase, se pase por donde se pase, se me antoja vital para poder vivir y sobrevivir en medio del torbellino constante, micro y macro, de nuestra existencia . . .  si es que se pretende SER algo en la vida, y HACER algo de provecho (abstenerse de comparar estas dos frases con los discursos "competentes", "serios" y "formales" de Rajoy).

          Espero no resultar demasiado "pastoral", pero es que cada vez tengo más claro que otro gallo nos cantaría si por un momento nos parásemos a pensar que, QUIZÁS EL IDEALISMO NOS DETERMINA, y que se va a realizar si o si, con o sin nosotros. Generalmente todos actuamos condicionados por el pasado, nuestro realismo siempre está provisto de cautelas porque pesan más las dificultades, las trabas, en definitiva el cortoplacismo, queremos la instauración de algo bueno ya, y por tanto lo rebajamos y negociamos para poder "ver" y "tocar". Pero pocas veces asumimos una actitud más ambiciosa, basada en la convicción de lo que el futuro nos deparará, y que sitúa en el nivel del absurdo muchas de nuestras actitudes y proyectos, debido a su carácter finito, irrelevante y superficial.