martes, 31 de julio de 2012

SIN MIEDO A DISCREPAR, SIN MIEDO A COINCIDIR

     En medio de la creciente voz ciudadana que se está levantando en contra de la política institucional, surgen otras voces de pretendidos miembros honrados de ese clan que reivindican una supuesta bondad, autenticidad y pureza de intenciones. "No todos somos iguales" corean, pasando por encima de lo que de verdad está ocurriendo, lo que en realidad se está poniendo en cuestión, y es que no se trata de si son mejores o peores, sino de si es legítimo y sano que sean depositarios de las(s) voluntad(es) populares. 

    Y no se libra de esta demagogia ni la denominada izquierda abertzale. En un artículo del diario GARA de ayer no les tiembla la mano al asociar la voluntad de soberanía popular pura con los "carteles joseantonianos de hace casi un siglo", como si cualquier cosa dicha por Primo de Rivera fuese rechazable por el mero hecho de venir de él. Parecen olvidar estos nuevos demócratas sus muchas coincidencias ideológicas con los asesinos de Hipercor o de la T4, seguramente yo también coincida con ellos en algo, ¿y qué?, ¿acaso soy nazi si pienso que el sionismo es una lacra? ¿acaso soy del Opus si pienso que el feto es un ser humano? ¿acaso soy punky si soy anarquista? ¿no son éstas las mismas sandeces PPeras al llamar etarras a los del 15M? ¿no será que se les ha subido a la cabeza su reciente asimilación por parte de este sistema piramidal? ¡cómo se nota que son diputados amasadores de palabras!